El Colegio La Salle Buen Pastor ha vivido durante los últimos días una de las semanas más especiales y significativas de su calendario escolar. La celebración de la Semana Lasaliana ha transformado el centro en un espacio de convivencia, memoria, fe y compromiso compartido, en torno a la figura de San Juan Bautista de La Salle, patrono universal de los educadores y fundador de las Escuelas Cristianas.
Durante más de quince días previos, las aulas de Educación Infantil y Primaria se han convertido en auténticos talleres de aprendizaje y creatividad. El alumnado ha desarrollado proyectos pedagógicos vinculados tanto al currículo académico como a los valores del carácter propio lasaliano, profundizando en la vida y la obra del fundador mediante dinámicas cooperativas, investigaciones, experiencias artísticas y actividades interdisciplinares que han permitido conectar el legado lasaliano con la realidad educativa actual.
Pero la Semana Lasaliana no se ha limitado únicamente a las aulas. Desde primera hora de cada mañana, todas las clases del centro comenzaron la jornada con una reflexión especial preparada para profundizar en la figura de San Juan Bautista de La Salle y en valores como la fraternidad, el acompañamiento, la cercanía, la fe y el compromiso educativo con quienes más lo necesitan. Pequeños momentos de interioridad que han ido marcando el ritmo de una semana vivida de manera muy intensa por toda la comunidad educativa.
Uno de los momentos más originales y emotivos llegó el martes con una experiencia especialmente dirigida al claustro de profesores. Inspirados en distintos lugares e hitos de la vida de San Juan Bautista de La Salle, los docentes se distribuyeron en pequeños grupos por diversas cafeterías y espacios de la ciudad para compartir diálogo, reflexión y experiencia personal en torno a una pregunta muy concreta: qué significa hoy ser de La Salle.
En un ambiente cercano y distendido, los educadores profundizaron sobre cómo seguir viviendo hoy el espíritu de ir “de compromiso en compromiso”, tal y como hizo el fundador, hasta convertirse —como se recordó durante la jornada— en “corazones, garantía y memoria” del carisma lasaliano en medio del mundo actual.
La tarde culminó con una celebración de la Palabra marcada por el silencio, la interioridad y el encuentro personal con Dios y con uno mismo. Allí, la directora del centro, Dª María Eugenia Vázquez Laboisse, realizó uno de los gestos más simbólicos de toda la semana: la entrega de una llave a cada docente, evocando el gesto que el propio La Salle tuvo con los primeros Hermanos al confiarles la misión educativa. Una llave entendida no solo como símbolo de pertenencia, sino también de confianza, responsabilidad y entrega al servicio de la obra educativa de Dios.
El jueves, la Semana Lasaliana se trasladó a la Pradera de Chapín para celebrar una gran jornada de convivencia deportiva y familiar que reunió a alumnado, profesorado y familias en torno al juego, el deporte y la convivencia.
Desde primera hora de la mañana, el centro vivió una auténtica peregrinación educativa hacia Chapín. El alumnado de Secundaria acompañó andando a los niños y niñas de Primaria, caminando juntos en un gesto sencillo pero profundamente simbólico del estilo educativo lasaliano: los mayores cuidando y acompañando a los pequeños. Mientras tanto, el alumnado de Bachillerato llegó a primera hora para colaborar en labores de montaje, logística y voluntariado, e Infantil se desplazó en autobús para incorporarse posteriormente a la jornada.
La convivencia fue inaugurada con una reflexión y una oración dirigidas por la directora del centro, en una mañana donde no faltaron los juegos tradicionales, las dinámicas grupales y los momentos compartidos entre generaciones de alumnos. La jornada contó además con la visita del delegado de Deportes del Ayuntamiento de Jerez, D. Tomás Sampalo, que quiso acompañar al colegio en esta celebración.
Sin embargo, el momento culminante de la semana llegó el viernes, festividad de San Juan Bautista de La Salle. Desde primera hora de la mañana, el colegio presentaba un aspecto completamente diferente. Las entradas del centro, los patios y los distintos espacios aparecieron decorados para la ocasión, mientras imágenes del fundador daban la bienvenida al alumnado en un ambiente donde se respiraba auténtico aire de fiesta.
La jornada comenzó con una multitudinaria Eucaristía celebrada en el patio colegial y presidida por el sacerdote D. Benjamín, de los Sagrados Corazones. A ella asistieron todas las etapas educativas del centro —Educación Infantil, Primaria, ESO, Ciclos Formativos y Bachillerato— junto a familias, antiguos alumnos, antiguos profesores y numerosos miembros de la comunidad educativa que quisieron sumarse a una celebración profundamente emotiva.
Especialmente significativo fue el momento final de la acción de gracias, cuando el alumnado más pequeño de Infantil se incorporó a la celebración para poner el broche definitivo a una Eucaristía marcada por el sentimiento de familia y pertenencia.
Durante el resto de la mañana continuaron las actividades especiales en las aulas, destacando las tutorías organizadas por el Equipo de Pastoral para el alumnado de ESO y Bachillerato, centradas en la reflexión personal, el sentido de pertenencia y la identidad lasaliana.
Entre las iniciativas más novedosas destacó además una experiencia piloto que despertó gran interés entre el alumnado: una ruta lasaliana por distintos puntos históricos de Jerez vinculados a la presencia de La Salle en la ciudad. La actividad estuvo dirigida por el profesor D. Eugenio Vega Geán, acompañado por D. Manuel Rosa y el delegado de Pastoral del centro, Miguel Ángel López.
El recorrido comenzó en la plaza Benavente, junto al Palacio de los Dávila, lugar donde llegaron en 1882 los primeros Hermanos de La Salle a Jerez. Desde allí, el grupo se trasladó a la plaza Aladro, segundo emplazamiento de la escuela lasaliana, antes de su instalación definitiva en la antigua Casa de los Diezmos, actual colegio La Salle San José, en la Porvera.
La ruta continuó por la Alameda Cristina, recordando el colegio instalado en sus inmediaciones en 1956, para finalizar en la calle Antona de Dios, donde en 1919 nació la Escuela del Buen Pastor gracias a la generosidad de la familia Díez Ysasi. Ambas obras educativas terminarían fusionándose en el curso 1971, dando lugar al actual Colegio La Salle Buen Pastor.
La Semana Lasaliana concluyó finalmente con un almuerzo fraterno celebrado en las Bodegas Pajarete, compartido por las comunidades educativas de las cuatro obras lasalianas de Jerez: La Salle San José, Sagrado Corazón, Buen Pastor y Hogar La Salle, y las dos ONGD presentes en nuestra ciudad: PROYDE y Calor en la Noche.
Un cierre sencillo y familiar para unos días en los que el colegio no solo ha recordado la figura de su fundador, sino que ha vuelto a demostrar que el carisma lasaliano sigue hoy profundamente vivo en las aulas, en los patios, en los gestos cotidianos y, sobre todo, en las personas que continúan haciendo de la educación una verdadera vocación de servicio.